Mucho antes de llegar a Samarra, había perdido ya mi calzado. Tenía los pies ampollados y los tobillos como sifones. Ahora conocía los motivos, de esa curiosa costumbre militar, de dormir con las botas puestas.
Ni siquiera se me ocurrió buscar que poner en mis pies. Era muy tarde pero, la obscuridad se transformaba con enceguecedoras ráfagas violáceas y blancas. Misiles terrestres que pasaban buscando blancos calientes.
Luz y polvo. Luz y polvo otra vez. Fueron solo dos o tres minutos de masticar tierra y de perder el equilibrio por esos malditos zumbidos, sssshiiiumm PUM, sssshiiiumm PUM, sssshiiiumm PUM
Podría haber encontrado mis putas botas, no pensé en ello. Solo tomé una botella de agua y la mochila con mis papeles.
Y salí a gatas. Mareada, confundida y totalmente desorientada .
En Samarra estaban buscando a Husseim. Yo buscaba a Maic y a Nora. Quería que desistieran y ahora estaba tan jodida como ellos.
Debería estar en Buenos aires con mi perra y mi cerámica.
Y aquí estaba. Quemándome los pies ¿era el piso que estaba caliente? ¿Cómo puede ser que se caliente el piso de esa manera?
-Puta madre. Podría haber buscado mis botas..
No corrí hacia donde todos iban. Tomé para el lado opuesto. En estos lugares los grandes grupos no sobreviven.
En lo único que pensaba era en mis pies.
-Puta madre. Podría haber buscado mis botas..
(ensayo del II capitulo de algo que estoy escribiendo, parte de mis pelotudeses por supuesto)
moka