24 febrero, 2009

Olores

Que alguien se empeñe en comer sushi y, mientras lo hace hablar del sushi y de la historia del sushi y de como se puso de moda el sushi y de las carácterísticas de la gente que gusta del sushi...es tan pesado como comerse un kilo de torrejas fritas en grasa bañadas en caramelo.
Pero todo esto además, sentada a espaldas de un niño de unos 14 años, parapléjico, es toda una bofetada al sagrado cuidado que una le puede prodigar a sus fines de semana.
A estas alturas, seamos sinceros, nadie discrimina, solo que hay realidades que no queremos ver.
Mientras mi amigo hablaba con la boca llena de sushi, comenzó a envolvernos una nube opaca a la que hasta se podía ver llegar por su densidad.
El niño de la silla se había cagado a lo grande. Mamá y papá siguieron comiendo como si nada.
Claro ¿Que no tienen derecho a comer?
Creo que estaban esperando que alguien les dijera algo.
Pero la culpa es mía.
Cuando me sentaba en la sección de fumadores, esto, no me pasaba.

Mientras tanto el dueño-chino, veía irse unos miles de pesos por su puerta escondidos entre la gente que esperaba turno de mesa y dejó de esperar.

12 enero, 2009

Me pide que lo entienda...

El cree hace rato que yo no estoy con él...pero no cree en mis ausencias de mí. Se las cuento, pero no hay manera.
Y demás está decir que me pide que lo entienda. Si con eso solucionara todo, fundaría una religión basada en las matemáticas, en donde dos mas dos son cuatro y ocho, dieciseis.
Entenderlo a él no se me hace difícil, ya que su lógica tiene una constante. La parte difícil es entenderse a una misma. Yo estoy comenzando a cambiar variables para poder transformarme anque sea, en un número entero. ¿El considera que es parte de las cosas que quiero cambiar?
Ni se imagina lo que lo quiero.
Sé que me ausento de mí, y que necesito verlo para seguir adelante, y que al no poder darle los juegos de siempre su soledad es casi como la mía.
El perro es para mí, mucho más que todo. Sus sentencias son definitorias porque sabe lo que quiere.
Y yo sé que me quiere.
Me quiere como a esos perros heridos que hay que matar para que no sufran.
Y me pide que lo entienda.
Y no sabe que me salva nada más que con su sonrrisa.
Que vá, la vida no son solo posturas de felicidad.
A veces pasan cosas y maduramos.

07 enero, 2009

Cortes de luz. Y yo sin velas...

Que no era nada grave, solo que la obscuridad me molesta cuando estoy sola y del otro lado de la pared se escucha el quejido de un moribundo.
Y más aún si estamos ya de madrugada, porque me acuesto tarde, pero me acuesto.

¿Y que se hace para tapar un sonido que te pone los pelos de punta y la piel de pollo?
Se genera otro sonido.

Y sin velas ni linternas, usé un encendedor que iluminó mi camino hasta que se descargó, después abrí el celular que empezó a chillar mientras me alumbraba un sendero azul.

Celular: -pitup pitup- Anunciando el fin de sus baterías.
Mis viejos wolkman SONI, estaban en alguna parte y aparecieron.

Y así enganché dos emisoras de radio que taparon muy bien a esa extraña queja muy vecina.

Recé con los evangelistas, a ver si así, con sus milagritos me venía la luz otra vez. Y luego cambié a los de ultraizquierda que estaban celebrando los 50 años de Cuba Libre..

mmmm...y yo, encerrada en la dictadura de la obscuridad, con las manos atadas a un wolkman en el que no podía elegir una radio, puteando porque no había luna, ni linterna ni velas,
escuchando la aparente muerte lenta de un vecino que estaba a una pared de distancia.

Suerte que no encontré las medias, si no, me ahorcaba con una.

24 diciembre, 2008

No me jodan...navidad?

Pocas son las razones para no festejar la navidad.
Pocas pero contundentes.
Mi extraña familia , reunida toda, tendría el efecto poco menor de una bomba neutrón, y el milagro que salva a la humanidad de esto es que, mi abuela, la peor de todas, parece ser una de esas personas entrenadas para lograr que el enemigo se ponga amistoso, razón por la que antes de las fiestas todos padecen singulares patologías ligadas, sobretodo, a los ataques de nervios.
Por lo que las contracturas, cefaléas, picos de hipertensión, dolores en la boca del estómago y endiabladas diarreas son las mejores amigas en la noche del 24.
Yo, que no planeando nada siempre tengo un plan, no necesito verlos ni hablarles para saber exactamente que están haciendo y por donde van.
En cambio a mi, solo podría predecirme, alguien como yo.
Y por más que siempre esté sola en mi casa para estas fechas, comiendo unas papas fritas tapadas con panceta y huevos fritos en oliva cabalgando sobre ellas, la abuela, que de vieja está más goy, festejará la navidad católica tal vez en el rotary y luego se pondrá al teléfono para decir:
Abuela - ¿Como está mi nieta preferida?
Yo: -.....
Abuela: -Claudita..no me escuchás??
Yo: -....abuela..no soy Clau...
Abuela: - ahhh .....tu tu tu tu...

Y eso le recuerda a uno, el lugar que tiene en la familia.
Que diantres, para eso está el alcohol no?