17 abril, 2009

Pago Fácil

Años y años pagando mis cuentas en el mismo lugar. Del otro lado siempre el mismo dueño que además de eso hace sus ventajitas con la quiniela.
Lo he visto reirse, lo he visto llorar por su Azul y oro, hemos hablado entre varios de pólítica allí mismo. Cuando nació su hijo colgó su foto justo atrás de la ventanilla por la que cobra.
Hasta lo he visto cambiar de color de cabello. Cierta vez, con las mechitas blancas y ahora peinando canas.
Lo he visto mucho, como a cualquier vecino.
Recién hace unos meses me percaté de sus muletas. Y recién hoy pregunto:

-Y? Cuando te sacan el yeso?

Desatino si los hay.
-Me la cortó un tren hace 20 años

Creo que me miró cruzado-Oppppps



-Oppps

16 abril, 2009

LAS CORNU-BOLUS

Hoy todo el día odié ver a la gente felíz, y ni hablar a lascornu-bolu de las mamis cargando a sus niñitos enmarañadas en sus 4x4, recorriendo las calles de Buenos Aires con música de caleciteros.
Pero las cornu-bolus saben muy bien lo que hacen.
Ellas son madres por interés...ganan así ciertas comodidades, luego con el tiempo el marido deja de molestarlas.
Saben hacer la vista gorda y ...además...saben que?
Por que no se van a procrear a Palestina, que están exterminando a los niños?

ya lo sé, aquí mismo, alguien tiene que hacerlo.

De mí no esperen panzas ni chupetes, prefiero ahorcarme con una media de nylon.

23 marzo, 2009

Alguna vez la he pasado realmente mal. Comencé a cobrar mi sueldo con unos papeles que se llamaban "documentos de la provincia de Salta" y después con "Lecops".

Podría haber hecho con ellos cucuruchos y perdérmelos donde no me dá el sol.

Pero esperé unos tres meses para poder cambiarlos. Luego pagué todo lo que debía, alquiler, impuestos, cuotas..

En los comienzos nadie te los aceptaba, por lo que no podría haber comprado alimentos ni cambiarlos por monedas para los colectivos.

Pero tuve dos momentos de felicidad que recuerdo muy bien: Uno fué cuando encontré en la calle $5,00. El otro fué cuando una vecina que cumplió años me alcanzó una porción enorme de torta de chocolate.

Ahora en las malas recuerdo eso...y en las buenas también trato de hacerlo.

LIbre

Me enteré de que hay unos cientos y cientos de canales de televisión.
Vaya.
-Yo soy libre-me dije
Me reí mucho cuando el perro, trataba de explicarme el como y para qué de tener tantas posibilidades de canales en la TV. ¿A quien le sobran tantas horas?

-¡Pero si yo no hago más que escuchar que en la Tele no hay nada!

Me quedé muy atrás en el tiempo. Justo para cuando Fernando de la Rúa voló y dí de baja el cable para siempre.
Para entonces había unos..90 canales?

Si todos hubiesen hecho lo mismo, ahora lo estarían regalando en combos con las compras en los supermercados.

No me sacaron nada que no pueda encontrar en una buena lectura.

Y espero que no pase con la Red, de allí bajo mis libros y los discos que vá.
Y ya soy un chucho cualquiera, porque, también escucho la radio, escribo, diseño, y hasta hablo con mis clientes con este aparato....

-oppppss-

-Mierda. Me tienen otra vez.

24 febrero, 2009

Olores

Que alguien se empeñe en comer sushi y, mientras lo hace hablar del sushi y de la historia del sushi y de como se puso de moda el sushi y de las carácterísticas de la gente que gusta del sushi...es tan pesado como comerse un kilo de torrejas fritas en grasa bañadas en caramelo.
Pero todo esto además, sentada a espaldas de un niño de unos 14 años, parapléjico, es toda una bofetada al sagrado cuidado que una le puede prodigar a sus fines de semana.
A estas alturas, seamos sinceros, nadie discrimina, solo que hay realidades que no queremos ver.
Mientras mi amigo hablaba con la boca llena de sushi, comenzó a envolvernos una nube opaca a la que hasta se podía ver llegar por su densidad.
El niño de la silla se había cagado a lo grande. Mamá y papá siguieron comiendo como si nada.
Claro ¿Que no tienen derecho a comer?
Creo que estaban esperando que alguien les dijera algo.
Pero la culpa es mía.
Cuando me sentaba en la sección de fumadores, esto, no me pasaba.

Mientras tanto el dueño-chino, veía irse unos miles de pesos por su puerta escondidos entre la gente que esperaba turno de mesa y dejó de esperar.

12 enero, 2009

Me pide que lo entienda...

El cree hace rato que yo no estoy con él...pero no cree en mis ausencias de mí. Se las cuento, pero no hay manera.
Y demás está decir que me pide que lo entienda. Si con eso solucionara todo, fundaría una religión basada en las matemáticas, en donde dos mas dos son cuatro y ocho, dieciseis.
Entenderlo a él no se me hace difícil, ya que su lógica tiene una constante. La parte difícil es entenderse a una misma. Yo estoy comenzando a cambiar variables para poder transformarme anque sea, en un número entero. ¿El considera que es parte de las cosas que quiero cambiar?
Ni se imagina lo que lo quiero.
Sé que me ausento de mí, y que necesito verlo para seguir adelante, y que al no poder darle los juegos de siempre su soledad es casi como la mía.
El perro es para mí, mucho más que todo. Sus sentencias son definitorias porque sabe lo que quiere.
Y yo sé que me quiere.
Me quiere como a esos perros heridos que hay que matar para que no sufran.
Y me pide que lo entienda.
Y no sabe que me salva nada más que con su sonrrisa.
Que vá, la vida no son solo posturas de felicidad.
A veces pasan cosas y maduramos.

07 enero, 2009

Cortes de luz. Y yo sin velas...

Que no era nada grave, solo que la obscuridad me molesta cuando estoy sola y del otro lado de la pared se escucha el quejido de un moribundo.
Y más aún si estamos ya de madrugada, porque me acuesto tarde, pero me acuesto.

¿Y que se hace para tapar un sonido que te pone los pelos de punta y la piel de pollo?
Se genera otro sonido.

Y sin velas ni linternas, usé un encendedor que iluminó mi camino hasta que se descargó, después abrí el celular que empezó a chillar mientras me alumbraba un sendero azul.

Celular: -pitup pitup- Anunciando el fin de sus baterías.
Mis viejos wolkman SONI, estaban en alguna parte y aparecieron.

Y así enganché dos emisoras de radio que taparon muy bien a esa extraña queja muy vecina.

Recé con los evangelistas, a ver si así, con sus milagritos me venía la luz otra vez. Y luego cambié a los de ultraizquierda que estaban celebrando los 50 años de Cuba Libre..

mmmm...y yo, encerrada en la dictadura de la obscuridad, con las manos atadas a un wolkman en el que no podía elegir una radio, puteando porque no había luna, ni linterna ni velas,
escuchando la aparente muerte lenta de un vecino que estaba a una pared de distancia.

Suerte que no encontré las medias, si no, me ahorcaba con una.